Dos prácticas cruzadas, la de la danza y la de la filosofía, como campo intensivo en el que circulan (caminan, rolan, com-ponen, articulan, presentan, piensan) imágenes y cuerpos. Una inquietud que pasa de una a otra en vaivén, pero que en su velocidad de vaivén (o en su lenta cadencia)...